Entrevistada por Afactys la red de artistas

Aislada en una aldea de tan solo 28 habitantes, Aima Martín vivió 10 años de su vida alejada del mundanal ruido que le impidió en su día dedicarse a su verdadera pasión: la pintura.

Se define a sí misma como una persona que se ha hecho a sí misma y que ha sabido tomar sus propias decisiones, unas decisiones que la han llevado a alejarse de la sociedad y sus reglas en muchas ocasiones. Vivir al margen de la mayoría para poder hacer lo que realmente sentía es lo que le ha ayudado verdaderamente a crecer y realizarse personal y profesionalmente, convirtiéndose así en un ejemplo excepcional de lo que es posible vivir. “No es nada fácil comprender que una es diferente y conservar la pura esencia. Así que siempre he asumido mi responsabilidad, he plasmado en mis obras cómo he vivido esta realización y cada uno de mis cambios, mis dificultades, hasta ir encontrando los misterios de mi interior”.